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Escuelas y Colegios Católicos

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Los Obispos de la Región Pastoral Buenos Aires (Capital y conurbano) nos hemos abocado al estudio de nuestra Pastoral Educativa, pues consideramos que es un problema de capital importancia en este momento, y que nos preocupa especialmente.

Luego de hacer un análisis de la situación (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades, Adversidades: FODA) hemos coincidido en una serie de proposiciones, que en un Documento de trabajo planteamos a modo de FINALIDADES, es decir, lo que deseamos para nuestras escuelas y colegios católicos, tanto parroquiales como congregacionales, y que consideramos como necesidad urgente para que nuestras entidades educativas recuperen plenamente su identidad y respondan a la propuesta pastoral de la Iglesia en la Argentina (Cf.: Líneas Pastorales para la NuevaEvangelización y Navega Mar adentro.

Se trata ahora de establecer objetivos (concretos y evaluables) para que esto pueda llegar a ser una realidad; por eso pedimos a las JUREC de cada Diócesis, cuya finalidad es precisamente atender esta problemática, la colaboración, ya que tienen a su alcance el conocimiento de las posibilidades concretas en cada establecimiento educacional.
Recordamos que la perspectiva desde la cual abordamos este tema es el PASTORAL. Es decir, no atendemos a lo administrativo ni jurídico institucional de nuestros establecimientos, sino eminentemente a su identidad católica y a su finalidad evangelizadora.
                                            
Consigna de trabajo para las JUREC:
Se encomienda a las JUREC de todas las jurisdicciones eclesiásticas de la región pastoral Buenos Aires (Capital y conurbano) el siguiente trabajo:
a) Teniendo en cuenta el FODA que se adjunta, y atendiendo a las finalidades propuestas a continuación en el Documento de trabajo, desglosar en OBJETIVOS EVALUABLES cada una de las finalidades (puede haber varios objetivos por cada una de ellas).
b) Para realizar este trabajo cada JUREC puede consultar o invitar a participar a quienes considere necesario y conveniente.
c) Sobre las “Ideas concretas” (punto 2), pueden hacerse también objetivos o aportar experiencias o sugerir otras propuestas.
d) Enviar el trabajo al Sr. Obispo antes del 31 de octubre del 2006.
 
Documento de trabajo:
1– Perfil y finalidades de nuestras escuelas y colegios católicos.
1. Que nuestras comunidades educativas cristianas (católicas) estén plenamente integradas, con fuerte sentido de pertenencia, en comunión y participación, con la iglesia Diocesana y la comunidad parroquial en cuya jurisdicción están ubicadas.
2. Que sean verdaderas comunidades de vida cristiana, que vivan la experiencia de encuentro cotidiano con Cristo desde la Palabra compartida, la oración en común, una sincera comunión fraterna. Comunidades de fe y de vida que sepan compartir y transmitir el Evangelio con el testimonio de vida personal y grupal.
3. Que la escuela católica sea un lugar de encuentro de la comunidad educativa cristiana (EC 53-55), donde se pueda crecer y vivir en la fe cristiana desde el encuentro con Jesucristo vivo a través de su Palabra y de la participación en la vida eclesial (comunidad parroquial):
Que en su proyecto educativo esté Jesucristo como fundamento, para que el pensar, el querer, el actuar sea según el Evangelio.
Que la visión cristiana de la vida y de la educación sea explícita y compartida por todos los miembros de la comunidad escolar (en especial los docentes).
Que la escuela promueva al hombre integralmente, viendo en Cristo al hombre perfecto, en quien todos los valores humanos encuentran su plena realización y su unidad, encontrando en esto el carácter específicamente católico de la escuela.
4. Que en la comunidad escolar toda la relación humana, personal, institucional y pedagógica, esté imbuida del espíritu evangélico de caridad, de verdad y dejusticia, unida a una gran transparencia, tanto en las medidas que se toman como en la administración económica de la institución.
5. Que en su Proyecto Educativo y Pastoral se manifiesten sus objetivos y metodologías concretas, así como la relación orgánica con la pastoral parroquialy diocesana.
6. Que la actividad pastoral sea planificada periódicamente con la participación de toda la comunidad (directivos, docentes, padres, alumnos), de tal manera que selogre la participación y colaboración de todos, y que todos los eventos pastoralesrespondan al proceso evangelizador planificado.
7. Que respetando siempre la libertad de conciencia, se asuma con espíritu misionero la tarea evangelizadora, ayudando a encontrar, crecer y vivir la fetanto a los docentes, como a los alumnos y a sus familias. Que la escuela seaconsiderada “tierra de misión”.
8. Que en el proyecto educativo –como propuesta pastoral- se busque una formación integral del alumno, procurando que se logre lo pedido por el Episcopado Argentino en Navega Mar Adentro: “Destacamos como decisivaacción pastoral procurar que ningún educando egrese de nuestras institucionessin una adecuada cosmovisión cristiana. Ella habrá de conducirle a interiorizarel amor y la fe, firmes en Jesucristo, unida a un activo sentido de participación ypertenencia a la Iglesia, que no ha de estar disociado del compromiso personal ysolidario para construir una patria de hermanos” (NMA. 97b).
9. Se hace necesario para llevar adelante este proyecto educativo y plasmar la identidad propia de nuestras escuelas, optimizar la formación de los docentes no solamente en una excelencia profesional sino fundamentalmente en el conocimiento, vivencia y compromiso de su vida de fe cristiana.
10. Que para lograr esta cosmovisión cristiana, así como la integración entre ciencia y fe y fe y vida, se implemente seriamente la Enseñanza Religiosa comoasignatura específica, llevada a cabo por docentes capacitados para ello, y reconocidos como tales por el Obispo diocesano. Esta asignatura estará articulada transversalmente con todas las asignaturas del currículo escolar.
11. Que paralelamente en clima de libertad y caridad, se desarrolle una Catequesis Escolar, adecuada a la edad de los alumnos, que lleve a conocer, celebrar, vivir ycompartir la fe, comprometiéndose en actividades apostólicas convenientementeplanificadas y coordinadas con la comunidad parroquial. Esta catequesis deberáser desarrollada por catequistas capacitados y deberá contar con espacios ymetodologías propias y estar integrada a actividades extracurriculares.
12. Que las escuelas pertenecientes a Congregaciones Religiosas, además de vivir e inculcar el carisma y la espiritualidad propia, se esmeren en despertar el sentidode pertenencia a la Iglesia Diocesana y logren la integración y participaciónen la comunidad parroquial.
13. Que nuestras escuelas sean ejemplo de austeridad, buscando que su servicio educativo llegue y sea posible en especial a las personas más pobres y necesitadas, facilitando su acceso a la escuela y atendiéndolos con preferencia; para esto, evitar que los aranceles sean excesivamente elevados. Que nuestras comunidades educativas desarrollen el sentido de la solidaridad con otros establecimientos que pasan por momentos difíciles, tanto institucionales, pedagógicos o económicos.
 
2- Algunas ideas concretas
1. Que en todo establecimiento educativo católico se realicen retiros, jornadas de evangelización, u otros eventos similares, para los docentes, padres y alumnos, siendo una de las principales tareas y preocupaciones la evangelizacióny la formación cristiana integral de los mismos docentes.(Al respecto, se están haciendo experiencias de “encuentros evangelizadores”para docentes y padres, en el marco de una “misión escolar”.
2. Recomendamos que en cada escuela se formen equipos de Cáritas Escolar, que realicen tareas específicas de solidaridad dentro y fuera del establecimiento. Esto ayuda por una parte a cultivar una espiritualidad comprometida y a formar en la solidaridad a los alumnos.
3. Que el compromiso apostólico se realice en forma integrada y coordinada con los grupos juveniles de la parroquia. (En algunos lugares se lleva adelante en el polimodal (últimos cursos delsecundario), un proceso que comienza con un retiro (de impacto, kerigmático) yuna continuidad en la formación y el compromiso apostólico en grupos, junto alos jóvenes de las parroquias. Es interesante también la participación en eventos
evangelizadores fuertes, como la “Pascua Joven”, procurando una continuidad en forma grupal posterior).
4. Se recomienda la creación de grupos misioneros entre los alumnos del colegio; esto no sólo ayuda a despertar la inquietud por la tarea evangelizadora, sino también la de la necesaria promoción social y asistencia a los pobres y necesitados de otras regiones del país. Esto implica una profundización en la vida espiritual, la formación, la capacidad de trabajar en equipo, la vida comunitaria.
5. Que la catequesis de iniciación cristiana, y en especial la recepción de los sacramentos (1ª Comunión y Confirmación), si se hacen en la escuela –con la autorización del Obispo local- se realicen bajo la supervisión del párroco del lugar, procurando siempre (sobre todo en la Confirmación), la integraciónpráctica de los alumnos en las parroquias. Que siempre el sacramento se celebre en el Templo parroquial, quitando toda connotación de fiesta social que deteriore la celebración litúrgica y el clima propio que ésta debe tener. Es necesario que los catequistas no solo estén capacitados, sino que sean reconocidos y tengan el envío explícito del Obispo diocesano.
6. Evaluación de los textos de catequesis escolar que se utilizan: sus valores y limitaciones, así como las necesidades que al respecto existen (se trata tanto de textos de catequesis escolar como de Enseñanza Religiosa).
 
ESCUELAS PARROQUIALES
F O D A
La escuela puede llegar a ser un espacio para la evangelización; hay cientos de familias, niños, docentes, administrativos, maestranza, todos los estamentos de la comunidad educativa.
Inicio de la configuración de equipos de conducción. Hay un propósito de ir avanzando: pasar del primer Anuncio a ser comunidad.
Se están realizando jornadas de espiritualidad, para equipos de conducción.
Se fueron incorporando, en algunos colegios, el coordinador de catequesis y el sacerdote en el equipo de conducción.
Se está procurando construir una Red entre las Escuelas Parroquiales para que, sin perder la relación estrecha con la respectiva Parroquia, se logre una mayor equidad y solidaridad potenciado la evangelización y la calidad educativa.
En este tiempo de inmadurez y de poco crecimiento socio cultural, económico, político, religioso, la escuela es un espacio, o el único, donde las familias y sus niños son escuchadas y acompañadas.
Nuevas tecnologías para la evangelización y la formación integral de las personas.
Pensar los cambios. Vivir la necesidad de la interdependencia.
Ser puentes. Ser anuncio. Ser Pan que se reparte y comparte.
Falta de espacio para encuentros Inter-familiares en los barrios.
Falta de una programación para la Enseñanza de la religión católica articulada transversalmente con las diversas materias y la catequesis.
No se logra integrar un equipo directivo y docente que además de católicos prácticos presenten un rostro atrayente y sean modelos de vida.
Una insuficiente comunicación interna que no facilita la integración.
Fallas en el sentido de pertenencia a la parroquia y a la Diócesis.
Fallas en la construcción del “ser comunidad pastoral educativa”.
El personal más formado y competente emigra a otros establecimientos que les ofrecen remuneraciones más significativas. Esto obliga recomenzar cada vez lo que es muy desgastante.
No tener claro cuál es hoy la finalidad de la escuela católica.
Carencia de recursos humanos y económicos.
Serias carencias en la formación permanente de los docentes.
No estar abierta a la comunidad, para ofrecer una educación no formal.
Falta de coordinador de catequesis y/o pastoral en algunas escuelas.
Poca pertenencia e identificación con la parroquia y la parroquia con la escuela.
Carencia del referente religioso, en la observación permanente y escucha de necesidades.
Carencia de textos escolares que plasmen transversalmente y transmitan de un modo claro y atrayente la cosmovisión cristiana.
La crisis socio cultural, político, económica, espiritual, aparece como una amenaza permanente.
Se presentan distintas realidades, difíciles de articular.
La competencia entre institutos para no perder alumnos y ni los subsidios en todas las instancias.
Se percibe que, en la formación docente hay más de lo mismo.
La creencia de que falta un reconocimiento y estímulo al personal directivo y docente desde lo económico.
El cansancio por la gran cantidad de horas de trabajo necesarias para llegar a cubrir las necesidades básicas de la propia familia.
Las funciones paternas debilitadas.
Desprestigio de la vocación docente: los nuevos postulantes poseen cada vez menos competencia profesional y cultura general.
La dificultad de amar al prójimo.
La dificultad de ser parte de un equipo, por temor a vínculos duraderos y comprometidos, con la tarea de educar y evangelizar.
Progresiva incoherencia fe – vida en directivos y docentes.
 
ESCUELAS CONGREGACIONALES
F O D A
Viven y transmiten su carisma y espiritualidad.
Tienen origen en lugares significativos por el contexto.
Hay diversidad de riqueza espiritual, humana y cultural.
Recursos económicos suficientes en algunas.
Equipos de laicos comprometidos con el carisma y la espiritualidad.
Las congregaciones están más representadas en los Consejos Pastorales Parroquiales.
Integrarse a nuestra cultura.
Ser creativos.
Autónomos desde lo económico y humano.
Ofrecer en sus escuelas muy buena calidad educativa.
Estructuras más organizadas.
Un referente religioso en la escucha y observación permanente.
De ser solidarios con otras instituciones especialmente de la misma familia religiosa.
Ser responsables ante sus provinciales, de mantener vivo el carisma, mediante la información anual de las experiencias realizadas en cada unidad educativa.
Contar con recursos genuinos, para encarar experiencias misioneras.
Falta de una programación para la Enseñanza de la religión católica articulada transversalmente con las diversas materias y la catequesis.
Las escuelas no han logrado planificar su P.E.P.I. (Proyecto Educativo Pastoral Institucional), en donde la Pastoral atraviese lo curricular.
A veces se presenta lo propio de la Congregación o el Instituto como única y excluyente realidad eclesial.
No todas están comprometidas con la parroquia y la diócesis.
Se han ausentado de las aulas las religiosas y los religiosos sin modificar el sistema: pretenden que laicos y laicas hagan lo mismo que ellos hacían antes y ello no es así en la realidad cotidiana.
No todas comparten sus fortalezas pastorales.
No logran formar a sus alumnos como cristianos convencidos y prácticos: al concluir la escolaridad se concluye la relación con lo religioso y con la Iglesia.
Carencia de textos escolares que plasmen transversalmente y transmitan de un modo claro y atrayente la cosmovisión cristiana.
La realidad socio cultural, económico, política: falta de vocaciones.
Muchas congregaciones, deciden dejar todos los cargos de conducción, en manos de laicos.
La exigencia social, que requiere de una constante capacitación, para acompañar las necesidades de la comunidad.
Desprestigio de la vocación docente: los nuevos postulantes poseen cada vez menos competencia profesional y cultura general.
Progresiva incoherencia fe –vida en directivos y docentes.
 
Problemas de fondo que dificultan o distorsionan la acción pastoral
1. Los docentes, particularmente en la última década, han decaído notablemente en su vocación como educadores considerándose cada vez más sólo como “trabajadores de la educación”. Si no logran salarios iguales o superiores a los que se pagan en otras actividades (de servicios, financieras, comerciales, etc.) es como que se los discrimina y carecieran de reconocimiento y motivación. Responden de hecho con una especie de continuo “trabajo a reglamento”. Cualquier actividad pastoral la consideran extra y exigen que sea remunerada como tal.
2. Los propietarios de las instituciones educativas (parroquias o congregaciones) procuran que el colegio se autofinancie sin articular la búsqueda de otras fuentes genuinas de recursos con las que se puedan solventar los costos adicionales que exige el proporcionar una formación religiosa y desarrollar una acción pastoral seria y eficaz. Así terminan convirtiéndose en PYMES que pugnan por subsistir y preservar la fuente de trabajo. En el mejor de los casos lo pastoral constituye un “barniz superficial”.
3. El descenso de la natalidad en algunas zonas hace cada vez más difícil mantener el número mínimo de alumnos que se requieren para recibir los aportes del Estado. Esto lleva a una competencia y pugna entre los institutos para llegar a la cantidad de alumnos exigida. Se nivela hacia abajo con tal de no perder alumnos, en lugar de programar una ordenada reducción de divisiones o turnos porque se argumenta que no hay dinero para abonar las indemnizaciones necesarias.
4. La motivación mayoritaria de los padres ha dejado de ser el proporcionar una educación católica a sus hijos. Optan por la escuela de gestión privada por diversos motivos que no son precisamente la educación en la fe. Cada vez son más exigentes con la institución y los docentes, ilusionándose con el hecho que al pagar una cuota quedan aligerados o eximidos de sus responsabilidades y obligaciones educativas respecto de sus hijos. Para ello pagan y que otros lo hagan. Crece la mentalidad de que están comprando un servicio y tienen derecho a exigir lo máximo al menor costo posible.
5. La inestabilidad de la familia y de los vínculos hace que docentes inicialmente excelentes en todo sentido, con el correr de los años se encuentren en situaciones familiares y conyugales conflictivas o desordenadas, deteriorándose el testimonio de los mismos o con pérdida personal de la fe. Priva la “relación de dependencia” existente sobre el configurar un equipo directivo y docente coherente y con pasión  reconocen no creyentes o no católicos y dan catequesis sin ninguna convicción y sólo “para cumplir”. El resultado suele verificarse en ex alumnos vacunados en lo religioso y con aversión a la iglesia, que piensan y actúan como si ya fueran “post cristianos”.
6. Es muy difícil hallar cristianos comprometidos que reúnan las condiciones necesarias como educadores. Cuando se producen vacantes luego de mucho buscar se termina cubriéndolas “con lo que se consigue” y progresivamente se desnaturaliza la identidad católica de la institución educativa.
7. El CONSUDEC no ha asumido e implementado las mediaciones necesarias para llevar a la práctica lo pedido por los Obispos de la CEA en Líneas Pastorales para la Nueva Evangelización y en Navega Mar Adentro respecto de la educación católica.
8. Teóricamente se coincide en afirmar que la educación es la mejor inversión pero nos hallamos ante el hecho que la Iglesia carece de los recursos necesarios para financiar todo lo que implica concretar una educación religiosa con buen nivel evangelizador.-
 
 
Obispos de la Región Pastoral Buenos Aires
2006
 
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